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jueves, 14 de abril de 2011

El nomadismo de la conciencia

Una de las premisas fundamentales del chamanismo, si es que pudiera haber una, es la del nomadismo de la conciencia. Esa idea de mantenerse en un permanente cambio de hábitat mental para adaptarse al Otro en el trayecto terapéutico. Para el nómada el compromiso no es con los modelos, los cuales aparecen solamente para ser dejados, ni con los paradigmas, materia temporal del saber. El compromiso es con el Otro, ese ser cambiante imposible de rastrear si se utilizan las mismas herramientas de siempre. Y no es el otro el que las desgasta, es uno mismo que las agota en su necesidad de ir más lejos.


Todo ello me viene a la mente recordando mis pláticas en México con Emma Zuili, terapeuta transpersonal y experta en Análisis Transaccional. Su vida nómada va más allá de lo geográfico. A pesar de tener como paradas en su trayecto países tan dispares como Túnez, Francia, Chile o México, su sed de nuevas ideas la ha llevado más lejos saltando de las exploraciones internas al lado de Claudio Naranjo por allá en los 70’s hasta de hacer de traductora para grupos de transpersonalistas franceses en sus incursiones a la Sierra Mazateca.


A sus 83 años, Emma Zuili, como buena chamana no deja de movilizar sus ideas, abordando cada concepto como lugar de paso, convertida en paseante eterna en toda forma de pensamiento, extranjera en cada idea.


Stephanie Malavialle y yo escuchamos admirados sus ires y venires en medio de un taller. Hoy honro el momento donde nuestros caminos coincidieron. La sed de entendernos nos reunió. Así opera ese algo más grande que nos impulsa y que todo buen chamán sabe seguir.

martes, 14 de septiembre de 2010

Guía de Viajeros

Calle de Huatla de Jiménez, Oaxaca

Durante el proceso enteogénico con plantas de uso ritual la persona designada para llevar y atender el desarrollo de la misma, tiene la misión de mantener la estabilidad, el balance y el ritmo del grupo dentro de cada fase.

Como regulador del clima emocional general debe tener la capacidad para sincronizarse con los consultantes, reconociendo el estado de cada individuo y, a la vez, del grupo como sistema vivo. Él sabe que cada proceso individual afecta al grupo y al mismo tiempo el proceso grupal afecta a cada individuo, en una interrelación del todo con cada parte y viceversa.

Él sabe cómo estimular, a nivel grupal, el paso a otro estado a través del manejo de diferentes estímulos sensoriales, sean cantos, música, sonidos, juegos de luz o el tono de la voz y hasta la risa. El tránsito por los diferentes planos o momentos deben ser llevados bajo un ritmo orgánico, teniéndose él mismo como principal referencia.

Su actuar debe ir también con las dinámicas particulares de cada individuo, rescatando, centrando, movilizando o conteniendo al consultante en el viaje por sus profundidades.

Finalmente debe dar contención posterior al proceso y, de necesitarse, hacer una recapitulación que permita al consultante entender, más allá de la razón (noesis), los "para qué" de las visiones. Indagar sobre los "por qué" no brinda ninguna ayuda.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Genes, biosfera y chamanismo

Testimonio de Jeremy Narby, autor del libro “The Cosmic Serpent”. Su estudio antropológico, nacido de una larga convivencia con chamanes shipibos del Perú, le ha permito plantear una teoría de la experiencia con la ayahuasca, donde los chamanes perciben la información contenida en los fotones emitidos por nuestros genes, además de la información de la propia bioesfera. Otro punto de vista.


viernes, 23 de octubre de 2009

El Manjar de los dioses


Estoy releyendo el libro El Manjar de los Dioses, escrito por el etnobotánico, recientemente fallecido, Terence McKenna. Su idea del papel crucial de los hongos visionarios (con activos psilocibínicos) en la evolución de la conciencia humana siguen moviéndome:


“Mi argumento es que la mutación producida por componentes psicoactivos en la dieta humana temprana influyó directamente en la rápida reorganización de las capacidades de procesamiento de la información del cerebro. Los alcaloides de las plantas, particularmente los compuestos alucinógenos como la psilocibina, dimetiltriptamina (DMT) y harmalina, pueden ser los factores químicos de la dieta protohumana que catalizarán la emergencia de la autoconciencia humana. La acción de los alucinógenos, presentes en muchas plantas comunes, mejoró nuestra facultad de procesar la información o sensibilidad ambiental, y por lo tanto contribuyó a la repentina expansión del tamaño del cerebro humano. En un estadio superior de este proceso, los alucinógenos actuaron como catálisis en el desarrollo de la imaginación, alimentando la creación de estratagemas internas y posibilidades que quizá concordaron con la emergencia del lenguaje y la religión.”


A lo largo del libro, McKenna expone dentro de su hipótesis la aparición de tres grandes saltos evolutivos, dados por el nivel de consumo del hongo:


Primer nivel (bajo). Pequeñas cantidades de psilocibina, consumidas sin tener conciencia de su psicoactividad en el marco del acto común de recogida de alimentos, producen un importante aumento de la agudeza visual en particular en la detección de límites. El descubrimiento de "binoculares químicos" no podía dejar de tener un impacto en el éxito en la caza y en la recolección para aquellos individuos que consiguieran dicha ventaja. Grupos comunitarios que incluyeran a individuos que mejoraran su visión tendrían más éxito a la hora de alimentar a su descendencia.


Segundo nivel (medio). Al ser la psilocibina un estimulante del sistema nervioso central, cuando se toman dosis ligeramente superiores, tiene tendencia a producir agitación y estimulación sexual. Por lo tanto, en este segundo nivel de uso, al aumentar las posibilidades de copulación, el hongo favorece directamente la reproducción humana.


Tercer nivel (alto). El tercer nivel es el nivel de la total apertura del éxtasis chamánico. La intoxicación mediante la psilocibina es un éxtasis cuya esencia y profundidad desafían la descripción. Es completamente Otro y no menos misterioso para nosotros de lo que fue para nuestros ancestros comedores de hongos. Se establecen vínculos comunitarios y actividades sexuales en grupo, lo que promovió la mezcla genética, una tasa mayor de nacimientos y un sentido de la responsabilidad comunal por parte de la prole del grupo.


El efecto de los hongos en la bioquímica del cerebro no debe dejarse de lado al estudiar la evolución de la conciencia. Su impacto en la capacidad cognitiva, dada por sus activos, es un tema de estudio que puede llevar a más preguntas sobre nuestra relación psicoactivo + conciencia.

Una psicoactiva búsqueda literaria



"Soy una parte de todo aquello que he encontrado en mi camino." Alfred Tennyson.


En mis primeros encuentros con las plantas de poder, donde las experiencias eran autodidactas y sin más guía que mi irresponsable curiosidad (¡qué bueno!), surgieron miles de preguntas, todas al servicio de mi pretenciosa necesidad por “entender” lo que vivía en mis inmersiones en el inconciente y más allá.


Eran los finales de los 80’s y comienzos de los 90’s, mi hambre intelectual me llevaba a devorar toda la información disponible acerca del tema, pero, la escasez de literatura en español, me limitaba. Ya leídos, me quería alejar de la contracultura (Aldous Huxley, Timothy Leary, Hunter Stockton Thompson, Ram Dass) y ya renegaba de la exaltación mítica de la figura de Carlos Castaneda.

Lo disponible se encontraba entre una visión antropológica cientificista, donde el consumo de plantas de poder era un arcaísmo de culturas protohistóricas y rezagadas (con un dominante racismo antropológico), o era la interpretación psicológica donde el chamán es solo un sujeto esquizoide.


Pero, por otro lado, pude poetizar con el testimonio de los “yonquis” confesos (William Burroughs, Allen Ginsberg, Jack Kerouac, Thomas De Quincey, Samuel Taylor Coleridge, Charles Baudelaire). La ilustración de Antonio Escohotado me reconcilió con muchos ámbitos y Ernst Jünger me dio la llave para filosofar sin miedos.


Luego el etnobotánico Terence McKenna y su libro El Manjar de los Dioses le dio otra dimensión al tema, sacándolo de la interpretación lógica (psicológica - sociológica – etnológica - antropológica) hasta abarcar la propia evolución de la conciencia.


Alejandro Jodorowski me rescató de la incredulidad, acercándome al tarot y a tomarme menos en serio. Así, pude llegar con menos afanes a Stanislav Grof y su mirada transpersonal que, a su vez, le quitó mis trabas a la compañía permanente e insuperable de C.G. Jung. No pasó mucho cuando me encontré con Abraham Maslow, Charles Tart, Ken Wilber, Fritz Perls, Wilhem Reich, John Pierrakos, Bert Hellinguer. Paralelamente, otra puerta se abrío con Gurdjieff, Sri Aurobindo y el budismo con D.T. Suzuki.


Veinte años después los testimonios no se agotan y sigo mis encuentros. Pero algo ha cambiado. Mi psicoactiva búsqueda literaria ya no tiene fuentes para comparar que no sea mi propio viaje. A todos los seres que leí, gracias sinceras. Faltan muchos por nombrar. Los honro por su valentía. Ahora, con humildad, empiezo a escribir mis propias páginas, mi propio camino, imposible sin todos ustedes que, desde su curiosidad, se atrevieron. Nos hermanamos en ese lugar. Hoy solo me queda repetir las palabras de Albert Schwaitzer: "Según vamos adquiriendo conocimiento, las cosas no se hacen más comprensibles, sino más misteriosas."


(Imagen: Máquina de escribir de Jack Kerouac, con la cual escribió el primer manuscrito de "En el Camino").


miércoles, 21 de octubre de 2009

El altar del Chota-a tchi-née


Al respecto de la labor de intermediación que los “hombres de conocimiento” (Chotachiné, Chota Chiné, Xuta Chjine, Chota-a tchi-née) realizan en las veladas mazatecas quisiera detenerme en algunos aspectos, entre ellos, la importancia del altar en esa tradición.


Para el Chotachine, nombre genérico como los mazatecos llaman a sus terapeutas (persona con habilidades especiales obtenidas a través de la formación y de la experiencia, que en su labor, ofrece apoyo) originales de la Sierra Mazateca en Oaxaca, el altar es un elemento fundamental en la velada.


Su aspecto místico es esencial, ya que es la mesa espiritual que el Chotachiné recibe para su ejercicio, luego de su iniciación: la Ceremonia Especial de entrega de bastón de mando, donde es infundido de poder por los Chikones (Poderes tutelares de la región). Ella se debe plantear como una escenografía transpersonal que sirve al proceso que se iniciará con los hongos. Cada objeto allí puesto debe servir a la ceremonia en su totalidad, tanto en su aspecto utilitario como en el simbólico. Nada es accesorio, todo cumple una razón de ser dentro del conjunto del altar.


Para su armado se deberán colocar sobre una mesa imágenes de sanación, protección y bienestar, además de referencias gráficas a los Chikones, en especial a San Martín Caballero, imagen sincrética que representa al Señor de la Montaña, al “Huero”, el Chikón Nindó Tocosho. Otras imágenes que se pueden colocar son la Virgen de Guadalupe, San Miguel Arcángel, San Pedro y San Pablo, etc (según el trabajo a cometer).


Se agregan flores (dadas, preferentemente, por los asistentes), veladoras o velas de cera virgen (que se prenderán al comienzo de la velada y, encenderse, si alguna persona pasa por una crisis curativa); botellas de agua para la sed; mezcal, para dar de tomar en caso de que a algún participante se enfríe mucho y le baje la tensión arterial.


Como aspecto central estará la copalera, la cual trabajará el Chotachiné, y el piciete (San Pedro) o tabaco ceremonial, para abrir camino en las dificultades del viaje enteógeno. La copalera cumplirá la función de fuego central y, al mismo tiempo, ombligo del mundo por donde se cruzan los planos.


Se pone el altar en dirección Este, es decir, cuando el Chotachiné se sienta frente a él, debe mirar en dirección a dónde amanece. La dirección opuesta refiere a la brujería, en su inclinación con trabajar las fuerzas crepusculares, ubicadas en el Oeste, donde muere el día.


El Chotachiné estará siempre trabajando frente a su mesa espiritual: el altar. Los asistentes se ubicarán de igual forma. Los procesos transpersonales tendrán un ámbito individual, pero por otro lado, el Chotachiné, como guía y facilitador, ayudará desde el altar a cada participante como al mismo conjunto del grupo, el cual tiene una dinámica, un tono propio que se va desarrollando a lo largo de la ceremonia.


El altar en la velada mazateca es el lugar donde los Poderes se despliegan y la guía del Chotachiné toma lugar. De allí que no es simple decorado. Es eje del ritual.

martes, 18 de agosto de 2009

Servicio y reclutamiento


Sanadores, terapeutas, chamanes, curanderos, médicos, todos creemos que escogemos nuestro oficio por obra y gracia de nuestra propia voluntad, intereses personales, oportunidades laborales o, en un sentido más grande, por designio divino. Al sumergirse en la dimensión sistémica, bajo la mirada de Constelaciones Familiares, nos encontramos que realmente todos somos reclutados por el sistema familiar para sanar, equilibrar y poner en orden los vínculos de nuestro linaje.

Los sanadores no escogemos estar al servicio, somos escogidos como forma de compensación dentro del sistema familiar, en la búsqueda de un orden al servicio de la vida, respondiendo el llamado de 7.500 generaciones de seres humanos que nos han precedido y corren aún por nuestras venas.

Ese deseo de servir con el que tanto nos identificamos solo es el resultado de una búsqueda de sanación reclamada desde el pasado familiar, y a la vez, somos la causa que reclama el equilibrio a las voces del pasado, en una relación de información circular del pasado al futuro y viceversa (bucle retroactivo). Frente al llamado de los ancestros solo queda bajar la cabeza y con la mano en el corazón honrar el espacio que han abierto para nosotros en este presente.

jueves, 13 de agosto de 2009

Yo solo cuido el camino


Cuando el consultante entró con El Profe Pablo García, buscando una sanación, luego de más de ocho horas de viaje hasta llegar a Huautla de Jiménez, en la Sierra Mazateca de México, las palabras con que mi maestro lo recibió fueron las siguientes:

“Los hongos hacen el trabajo. Los hongos te mostrarán las cosas que tú no quieres ver. Esa es la sanación que buscas. Yo solo cuido el camino. Lo de sanarte está en tus manos y en las de Dios.”

Algo relevante de este testimonio está en validar como el chamán no se identifica así mismo como hacedor / salvador, al contrario, su oficio se fundamenta en ser simple vehículo, canal o puente, espejo, facilitador, partero, etc.

Para él era importante que cuidáramos la fuerza del propio consultante, invitándonos siempre a estar atentos a nuestra soberbia sin menospreciar la dignidad, sensibilidad y autonomía del Otro, y lo más importante, sin quitarle al consultante la responsabilidad de que su sanación y equilibrio solo depende de él mismo.

Por otro lado, su testimonio guarda también una importante clave: La conciencia de ver más allá del síntoma y descubrir que la raíz de lo no resuelto es el mecanismo disparador de la sanación. Ver lo que antes no podíamos ver nos lleva a un lugar de conciencia diferente y desde allí el impulso natural de nuestra naturaleza dinámica nos pone de nuevo en movimiento, es decir, en el cambio, fundamento de la sanación.

(El Profesor Pablo García haciendo una limpia en el Cerro de Adoración, Nindó Tocosho, Huautla de Jiménez, Oaxaca, México).

martes, 11 de agosto de 2009

El espejear mágico


El poeta ve donde otros no ven. Ve lo que está allí, invisible tal vez por lo cotidiano; oculto porque oculta un misterio. Lo misterioso es algo que desaparece en las apariencias, algo que lo evidente hace invisible. El poeta toma lo aparente y lo transforma, lo lleva a otro ámbito y lo hace visible. El acto poético es un acto transformador del mundo.
Humberto Maturana Romesín


Conoce a tu rival.
Contempla su vida detenidamente
las historias que jamás se contarán de él
su bondad en la victoria
sus gestos en la derrota
el origen de sus virtudes
donde domesticó sus fuerzas
el primer látigo aleccionador.
Contempla las explosiones indóciles
de su temperamento
sus deseos inconclusos
sus odios enquistados
sus amores viscerales.

Conoce a tu rival.
Plántate frente al espejo.
Ataca.

Este poema que comparto lo escribí hace casi ya una década atrás en México y publicado en el libro HASTA AGOTAR LA EXISTENCIA, antología de nuevos poetas, Editorial Grupo Resistencia. Lo traigo a la memoria pensando en la práctica del espejear, ese ejercicio de observación y escucha de los dioses / fuerzas / voluntades que nos habitan. El quehacer del espejear nos alinea con aquel propósito más grande, incognocible pero sí intuible, que marca nuestro destino. Tanto el chamán como el terapeuta deben ser ese espejo vivo que refleja lo invisible para el consultante. En el ejercicio del espejear el acto de percibir se vuelve mágico, ya que lo que no es se manifiesta a los ojos del que no ve, en una experiencia directa de un mundo nuevo. En ese sentido poesía y magia se vinculan. Tezcatlipoca, dios tolteca, conocido como "el espejo humeante", señor de los Nahualli (magos), cargaba en su pecho un espejo de obsidiana (de allí su nombre), es el único de los dioses que entiende la naturaleza del mundo y lo que se oculta detrás de las apariencias. En su espejo se podía ver el verdadero sentido de cada acto y acción, pero solo los magos tenían la fortaleza para ver en su reflejo lo que determina nuestro destino. Los no preparados se perdían en la noche de la locura.

viernes, 10 de julio de 2009

Polaridad Ritual


Siguiendo el tema del chamanismo mazateco, que muchos me han consultado, quisiera hacer mención de algo importante. Dentro de la mitología mazateca y sus ámbitos chamánicos, se pueden encontrar dos aspectos en el ejercicio ritual de los Chotachinés (hombres de sabiduría / conocimiento ) y Chinchinés (mujeres de sabiduría / conocimiento). Uno de ellos pone su trabajo al servicio de las fuerzas celestes y luminosas, buscando el favor de los poderes tutelares de alguna montaña o cañada (Chikones, entre ellos su principal representante, el Chikón Nindó, señor guerrerro de la montaña que habita el Nindó Tocosho) y el otro, a los poderes de la oscuridad y el inframundo, que aguardan en cuevas y cavernas (entre otros como el Chato, que se encuentra en una cueva cerca al Puente de Fierro, camino a Huautla). Quitándole el maniqueísmo cristiano (Bien vs. Mal) y el actual sincretismo de la cultura mazateca, los chamanes pueden servirse indistintamente de los dos aspectos como fuerzas benefactores y medio eficaz para cumplir los propósitos encomendados. No hay tabú en ello pero sí riesgos, ya que las solicitudes y pagos que pide cada uno son diametralmente opuestos; por ejemplo, al Chikón Nindó se le ofrendarán semillas de cacao y huevos de guajolote, pero el Chato exigirá vidas humanas.

Lo que verdaderamente quisiera recalcar, y no se menciona en ningún lugar por lo que me parece fundamental hacerlo, es la correcta forma de identificar a cual poder dedica sus servicios el Chotachiné al que se consulta, ya que ello depende de que el mismo consultante no termine siendo una víctima en vez de alguien auxiliado.

Los Chotachinés y Chinchinés al servicios de los poderes celestes y luminosos pondrán su altar hacia el oriente, hacia la salida del sol; es decir, cuando el chamán se coloca frente a éste debe quedar mirando hacia el Oriente. El altar se convierte así en una representación de los poderes solares, de la fertilidad, la vida y en últimas, como Jesús o Apolo, de la conciencia. Por el contrario, el altar que mira hacia el poniente habla de un chamán que está al servicio de los poderes del inframundo, crepusculares, nocturnos y demoniacos.

Las dinámicas a las que cualquiera se expone bajo un trabajo chamánico merece cuidar estos aspectos y no solo reducirlos a simples mitos, ya que debajo de las máscaras hay otras fuerzas desplegándose, o como dicen las abuelas “no hay que creer en brujas, pero que las hay las hay”.

(El Profesor Pablo García haciendo sus respetos en el Cerro de Adoración, el Nindó Tocosho).

sábado, 27 de junio de 2009

Mal Viaje y Buen Viaje

El viaje enteógeno, ese mirarse para adentro a través de las plantas de poder e incluso algunos químicos sintéticos, le abre la puerta a nuestros contenidos inconcientes y permite cruzar las fronteras de lo transpersonal y numinoso que nos habita. Allí, el cuidado responsable de sí mismos garantiza que, aquello que guardamos en nuestras profundidades, tenga la mejor forma de expresarse, ya que el enteógeno solo es un recurso para contactar nuestra fauna abisal, la cual no ha sido domesticada por los controles de la razón. Es por ello que ese aventurarse más allá de los límites de nuestro ego tiene un costo. Muchos lo pagan gratamente como parte de su proceso personal, pero para otros es una amenaza al confort de su propia ceguera.

Al romper los candados, permitimos que se desplieguen y reacomoden los contenidos concientes e inconcientes que estaban pulsando en desequilibrio. Este es un fenómeno normal como parte natural correctiva de la dinámica interna. Cada psiconauta experimentará el proceso según lo que necesite para sí mismo, sea alcanzar estados de trascendencia, unidad y lucidez imposibles para la conciencia normal (Buen Viaje) o hasta el acomodo involuntario de heridas reprimidas o experiencias no integradas en la totalidad del ser (Mal Viaje). Bajo una mirada más amplia la crisis psicótica y el Mal Viaje, que pudiera experimentarse bajo los efectos del enteógeno, más que una distorsión patológica a la que hay que resistirse, solo es parte de una búsqueda de integración de las tendencias reprimidas que pesan y llevan al desequilibrio.

El reordenamiento de los contenidos internos es parte del viaje enteógeno. Si le quitamos la lectura maniquea del Buen Viaje y Mal Viaje, y nos permitimos, sin resistencias, trascender las angustias de la pérdida de control, podemos regresar más completos, menos fragmentados. Las plantas de poder o enteógenas son ante todo medicina para el alma, remedio para el ser.

martes, 2 de junio de 2009

Inmersión en los territorios inconcientes


A petición de algunos lectores busqué, con un ejemplo muy didáctico, describir cómo es la inmersión en los territorios inconcientes del otro, es decir, eso que llamamos chamanizar. Es un caso bastante sencillo pero elocuente de cómo se puede entender la biografía de una persona a través de la geografía que se vislumbra dentro del propio viaje enteógeno. El relato que a continuación describo es parte de un viaje más largo, que incluye facetas más profundas, pero el aparte sirve a los fines antes descritos.

Una mujer me consultó para tratar su miedo al rechazo y un patológico deseo de complacer a los demás, sobre todo a la propia pareja. Trabajé con la mujer sirviéndome de los hongos, los cuales los dos ingerimos. En el viaje enteógeno vi una niña de cinco años jugando sola y triste en un cuatro lleno de juguetes con formas fantásticas. Le pregunté a la niña qué le pasaba y me dijo que su mamá no estaba.

Concientemente le pregunté a la consultante que le había pasado a los cinco años y me dijo que su hermana había nacido. Esa pregunta y su propia respuesta le dio un insight sobre un sentimiento de abandono que había sentido por parte de su madre, el cual había reprimido todos estos años, (corroboré posteriormente que su madre había tenido que estar inmovilizada en los últimos meses de embarazo por complicaciones) detonándole en ese momento un llanto catártico que se alargó por varios minutos hasta alcanzar un estado de paz profunda. Imágenes de cascadas y ríos turbulentos acompañaron el llanto, las aguas alborotadas fueron amainando su fuerza lentamente mientras hablaba con ellas solicitando su apaciguamiento. Al sumergirme una vez más en el viaje enteógeno pude ver la metáfora de la integración de la experiencia, cuando veo que la niña se despide de mí, bastante complacida, llevada de la mano de una mujer que carga un bebe a la espalda a la manera indígena, las tres cruzan una puerta y salen a un exterior luminoso.

La intervención generalmente es más literal y profunda, trabajando directamente en la metáfora y la imaginería animista que el otro abre al vincularnos dentro de la experiencia enteógena, todo depende del asunto a trabajar. En este caso se resolvió la experiencia no resuelta sin tanta mediación. Igual, todo resultó en un cambio paradigmático de la mujer, la cual que no volvió a recaer en las angustias de un posible rechazo afectivo o sus miedos anticipatorios de una ruptura con su pareja.

Tu biografía hace tu geografía

Sirviéndonos del paradigma de Caroline Myss “tu biografía hace tu biología”, podemos llevarla hasta decir que “tu biografía hace tu geografía”. Esta imagen nos ayuda a definir el trasegar chamánico como un recorrido vivo por los paisajes internos del inconsciente y su historia, territorio que nos vincula con todos, con todo y el Todo. Sólo al sumergirnos concientemente dentro de los fenómenos propios y/o los ajenos (como labor de servicio) nos es posible percibir su verdadera dimensión y su impacto en nuestra vida.

Esta naturaleza inaprensible del inconsciente nos impide hacer mapas definitivos para los territorios más profundos del alma pero podemos guiarnos a través de sus rasgos más accidentados. Allí los símbolos e imágenes arquetípicas nos permiten desenredar la madeja de cada alma en su búsqueda de sanación, integración y transformación. Guiándonos a través de estas señales podemos explorar los orígenes de cada padecimiento. Metáforas míticas que reflejan desde trastornos perinatales, traumas infantiles, experiencia no integradas, etc. o ya sus manifestaciones físicas somatizadas a través de desequilibrios orgánicos.

Cuando comenzamos a adentramos más en el inconsciente y logramos contactar alguno de sus habitantes, nos comunicamos con ellos, transmitimos sus mensajes o integramos armoniosamente al conjunto de la existencia, podemos vislumbrar que lo que pensábamos como un viaje interior es realmente una exploración a dimensiones superiores que nos trascienden, donde el conocimiento que nos es dado allí es manifestado muchas veces independientemente de lo que conocemos, somos y sabemos. Al entrar salimos y viceversa. Esto debe suponer un cambio en el concepto de lo que pensamos como el mundo interior, definido como un escenario dramático limitado a las neurosis personales.

Pero al seguir profundizando vemos que el inconsciente es mucho más que una puerta que comunica dos universos, que él nunca había separado nada, que somos seres inconcientes en la ilusión de una conciencia yoica y que las metáforas míticas se vivencian diriamente interior como exteriormente. El explorar los sustratos más profundos de lo que creemos que somos nos ayuda a entender que no hay ningún tipo de cortina divisoria entre los que llamamos el mundo interior subjetivo y exterior fenomenológico. Las correlaciones entre uno y otro todos los días definen nuestra mirada del mundo. Solo por nuestra afirmación en el ego hemos sabido separar lo que es y de lo que no. El Doctor Hofmann lo señala muy bien al explicar que bajo un estado místico la realidad se revela con otro aspecto mayor y “la frontera erigida por nuestro intelecto entre el yo y el mundo exterior se disuelve, y el espacio interior y exterior se funden entre sí”.

Lo importante es señalar que al sumergirnos en nuestro ser profundo y contactamos los ecosistemas abisales del reino transpersonal, emergemos sabiendo que en el universo la dimensión mítica y la real coexisten sin contradicciones, superponiéndose una a la otra sin que ni siquiera nos demos cuenta. Experimentar esto nos da una perspectiva más amplia de nuestra vida, haciendo de nuestra existencia un chamanizar constante.

martes, 26 de mayo de 2009

Neo-Chamanismo y simulación

Tengo graves discrepancias con el termino Neo-chamanismo. ¿Se puede rescatar la cosmovisión y las prácticas rituales de los pueblos originarios y re-situarse y reproducirse en contextos occidentales? No creo. Lo que saldrá de ello son reproducciones, copias, imitaciones lejanas del verdadero contenido del ritual, ya que el practicante es ajeno, no pertenece al cuerpo cultural de donde se extrae la técnica, no se comparte el campo de información de ese mundo, la mayoría de las veces ni siquiera se comparte el idioma. Es imposible que una persona, que no haya vivido inmersa en la cosmovisión particular de una cultura y tradición, pueda integrar todas las facetas del fenómeno. Sabrá la técnica ya que bien repetirá la receta del libro, pero el resultado será otro, no el original. El chamanismo no es de saberes (así se ve desde la visión positivista y cartesiana del tema, reduciéndolo bajo la mirada occidental) es de experiencias, de lo contrario se venderían ya hace rato títulos en la universidad.

Lo que abundan en cada esquina son falsas reproducciones de saberes ajenos, como si el leer un libro de chamanismo, vestirse a la manera indicada, colgarse el collar adecuado, comprarse una pipa ceremonial, tabaco y luego hacer un ritual a Wakan Tanka, siguiendo estrictamente la receta indicada, se pudiera experimentar lo que experimenta un Lakota. ¿Es posible? No creo. Se llegará a algo, sí, pero diferente, nunca al sentido original, ya que se está inmerso en otras significancias, otros campo de información y Memes. Sabiendo que las cargas del símbolo son puro contenido inconciente, tratar de integrarlas desde mi razón y conciencia es campo estéril. El significado de la cruz para un maya quiché es diferente para un católico. ¿Puedo sentir lo que él siente cuando la veo? No.

Se podrá aprender del mismísimo Don Juan Matus (personaje fundamental en el tema neo-chamánico) pero el resultado de las prácticas serán otros. Se obtendrá una reinterpretación con un resultado y sentido diferente. Por más que se repita las palabras precisas, con la genuflexión indicada, todo terminará en otra cosa y lugar. En ese reinterpretar se convierte en un falsear sin contenido. Distorsión irrespetuosa del verdadero ritual. Eso para mí es la pena de tanta hambre espiritual.

He visto que algunos “neo-chamanes” hacer cócteles de diferentes tradiciones y servirse, simultáneamente, de diferentes plantas enteogénicas (!) para su ritual de búsqueda de Dios. Ahí comienza el error ya que el chamanismo es una técnica experiencial, con fines prácticos (curación, consulta oracular, conciliación, etc.). Si alguien quiere buscar a Dios, “pues que vaya a la iglesia”, como decía María Sabina, hablando sobre los hippies que la perseguían en Oaxaca.

Para mí, ese enfoque desvirtúa groseramente el sentido original de la tradición, le quita su verdadero poder, por más que se reproduzca a pie de juntillas desde el manual. Un extranjero puede practicar el chamanismo como modelo de autoconocimiento pero nunca conectará con el sentido original del ritual. En la traducción se pierde, y cuando hablamos de palabras de poder se pierde ese mismo poder que se busca.

Hasta creo que es ofensivo para la tradición original creer que esta se puede “adquirir”. Repito, no es desde la razón que el chamanizar cobra sentido, es un hacer desde el ser, no desde la razón. Aunque el Neo-chamán se vaya de tour al amazonas peruano y se quede un par de meses haciendo dieta con el chamán Shipibo, no regresará chamán Shipibo. Te lo puedo asegurar.

Este artículo es comentario al blog del psicólogo Matías Méndez sobre el Sentido del Neo-Chamanismo (http://enteogena.blogspot.com/2009/05/el-sentido-del-neo-chamanismo.html).

martes, 19 de mayo de 2009

Hoja de la Pastora

El uso de la Salvia Divinorum u Hoja de la Pastora, bajo la tradición mazateca, sigue el mismo modelo de la velada mazateca con hongos. La preparación del altar, la consagración de las 16, 21 o 52 pares de hojas en la copalera, la presentación de los participantes a los poderes tutelares y a la misma planta, el canto y la labor meditativa en la oscuridad son fundamentales para el buen viaje enteogénico.

Por el contrario, por la corta duración de la experiencia (hasta 3 horas luego de una ingestión de hojas frescas), su uso se aplica para trabajos particulares totalmente claros para el consultante. Entre estos fines concretos está, por ejemplo, la adivinación y el recurso oracular, para encontrar cosas perdidas, saber el estado de algo o alguien a distancia, encontrar remedios específicos a dolencias, dar respuesta a preguntas, etc.

En mi experiencia el viaje enteogénico es mas vistoso y brillante que con los hongos; se puede llegar a conectar fácilmente con manifestaciones arquetípicas, con las cuales se puede conversar como en un sueño ( a ellos se les consulta), pero de forma muy vívida; las sensaciones corporales anómalas, como la dislocación de las extremidades puede agudizarse y ser atemorizante para el que no está en control; el viaje a otras realidades o espacios míticos no requiere gran pericia. La planta trata bonito y es una gran facilitadora de temas prácticos, por ello su importancia en la cultura mazateca, sirviendo de ayuda y acompañamiento a los maestros de estos usos.

viernes, 15 de mayo de 2009

Psicopompos

Así iban las almas estridentes todas juntas y las conducía Hermes, el Benéfico, por los sombríos senderos. Traspusieron las corrientes de Océano y la Roca Leúcade y atravesaron las puertas de Helios y el pueblo de los Sueños, y pronto llegaron a un prado de asfódelo donde habitan las almas, imágenes de los difuntos.
CANTO XXIV, La Odisea, Homero.


Uno de los temas más apasionantes, en mi experiencia con el ámbito chamánico, es la del chamán como Psychopompos (de psyche "alma" y pompos, "guía"). Para mí, está es una labores fundamentales de la práctica chamánica y el refinamiento de esta habilidad marca la diferencia entre los maestros y sus aprendices. Como mediador e interlocutor entre los diferentes planos de conciencia o realidades, el chamán desarrolla destrezas para manejarse a través de estos ámbitos sutiles, sin menoscabo de su integridad física, mental y espiritual. Esta facultad, le permite ejercer una de sus funciones básicas como servidor de la sociedad, que es la de conducir, rescatar, acompañar, cuidar y orientar las almas que están en dichas dimensiones cósmicas o estados espirituales.

Diferentes personajes míticos han actuado como psicopompos o guías de almas, ayudándoles a los muertos a encontrar su camino hasta el Inframundo, o traen los sueños a los vivos y hasta rescatan almas de aquellos reinos para volver a encarnarlas en este plano. Entre los más conocidos están Hermes, Anubis, Morfeo, Perséfone, Pan; o el Ángel de la Muerte, conocido como Azrael por los judíos e Izrail por los musulmanes y Mordad entre los persas; también se representa como el Ángel Gabriel, Baldr en la mitología nórdica, la Muerte con su guadaña, los Shinigami japoneses o las Valkirias germánicas. Todos ellos custodian las entradas a los mundos sutiles inferiores o superiores, según el destino del alma. Como mediadores entre dioses y hombres, vinculan ámbitos psíquicos, pudiendo crear puentes entre las pulsiones inconscientes, las tensiones somáticas y la conciencia, para bien del consultante.

Ahora, lograr sumergirse en los ámbitos transpersonales ajenos, es decir, en las regiones inconcientes y espirituales del propio consultante, y rescatar de allí lo que está fragmentado o no integrado, es un ejercicio de impecabilidad personal que requiere una gran pericia. La habilidad para reconocer los contenidos propios de los ajenos y navegar como psiconauta, entre diferentes planos de conciencia hasta ir a la médula del conflicto no resuelto del otro, requiere años de trabajo personal y pulcritud en la práctica. En el chamanismo mazateco se busca alcanzar un total refinamiento en las incursiones a los otros mundos, buscando en cada viaje afinar la capacidad de orientación y el discernimiento, que cuida al consultante de perderse entre las realidades míticas que allí se movilizan y al propio Chotachine (Chota-a T chinée, del mazateco Hombre de Conocimiento) de involucrase emocionalmente con los contenidos ajenos.

Por supuesto y aclarando, este ejercicio no es una metáfora de una labor terapéutica tradicional, al contrario, uno realmente se sumerge en los contenidos inconcientes del otro y hay un encuentro conciencia-chamán en inconciente-consultante, donde la biografía del otro se hace geografía y se recorren sus dominios simbólicos hasta traer a la luz lo perdido. Todo, gracias a la ceremonia enteogénica y las enseñanzas de los grandes Chotachines, que han guardado estas técnicas por cientos de años.

martes, 12 de mayo de 2009

El miedo a la locura



La perdida de control, el desorden cerebral, la alteración cognitiva, la inmersión en los delirios (del latín delirare, que significaba para los agricultores romanos "desviado del surco recto"), cualquier cosa que amenace la norma y el salirse del sistema religioso-económico-cultural imperante, es tachado como demente. Si el comportamiento no es aceptado lo reducimos a enfermedad. Los poderes de turno demandan que la irracionalidad debe “eliminarse”. Dando a entender que cualquier fenómeno anormal es aberrante. Nos venden que nos cuidemos de cualquier cosa que lleva a la persona al borde de su razón, tanto que el mismo individuo ya no puede decidir qué hacer o dejar de hacer criminalizando la propia libertad de elegir, por ejemplo, el tomar un alucinógeno o un enteógeno (algo fundamental en las culturas originales para la estabilidad emocional dentro del marco social).

El nuevo tratado inquisitorial llamado DSM-IV (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), cada día cataloga y crea nuevos trastornos y enfermedades, dándole qué comer a miles de psiquiatras, investigadores clínicos y laboratorios, que por supuesto, ya tendrán su medicamento que regresará al perturbado al seno de sociedad. Para el filósofo francés Foucault los hospitales psiquiátricos, las prisiones, las escuelas y los centros de reclutamiento manejan el mismo lenguaje de poder coercitivo, criminalizando y excluyendo todo lo que no sea permitido, y donde unos pocos tienen el poder de excluir al individuo de la sociedad y determinar las condiciones de su admisión en ella.

Rescato los conceptos de antipsiquiatría el de que la enfermedad mental es una invención oportunista y opresiva de la sociedad. La familia y la sociedad, después de perturbar a ciertos sujetos, los declara enfermos y los reduce con el tratamiento. Se les tacha de peligrosos y los mantiene vigilados o confinados por la posibilidad de la autolesión o el intento de homicidio; si es así quisiera saber si hay más asesinos esquizofrénicos que normales.

Les dejo con un video de Terence McKenna, estudioso del chamanismo y de los estados alterados de conciencia. Antes de su muerte, en el 2000, McKenna fundó Botanical Dimensions, una organización sin ánimo de lucro dedicada a preservar plantas de tradición chamánica del Amazonas en Hawaii.

Entheogen. Un documental sobre el despertar interno



Este documental nos invita a redescubrir un cosmos encantado en el mundo moderno, despertando lo que hay sagrado en nosotros.
La película examina las emergencias de las técnicas arcaicas de éxtasis en el mundo moderno, desde la ola de ecología y despertar evolutivo, la música electrónica trance, el tecno-chamanismo, festivales orgiásticos, retorno a ritos iniciáticos y la reevaluación farmacológica de los componentes de los enteógenos.
En el documental participan grandes figuras del tema enteogénico y lo transpersonal como Stanislaw Grof, Marilyn Schlitz, Ralph Metzner, Alex Grey, Terrence McKenna, John Markoff, Daniel Pinchbeck, Kat y Harrison, entre otros.

Todo un regalo que nos invita a salir de nuestra modorra existencial y encumbrarnos a la nueva etapa de nuestra realización como seres humanos.

Más información en http://entheogen.tv/index.php

martes, 5 de mayo de 2009

Batallas en el desierto y ayahuasca


Lo que se resiste, persiste.

No os resistáis al mal... (Mateo 5:39).


Tengo a un amigo que cada semana toma ayahuasca como parte de sus aprendizajes siguiendo las enseñanzas de su Taita del Valle del Sibundoy, en el putumayo colombiano, ese bello lugar en el sur de Colombia que Richard E. Schultes sacó a la luz por sus plantas medicinales y saberes ancestrales.

En estos momentos está persona está pasando por un atascamiento en su proceso, el cual se evidencia en la reiterada aparición de escenas con un fondo común: la lucha de él contra personificaciones del mal, de lo negativo, de lo maligno. Los escenarios de batallas campales se repiten y su anhelo de aniquilar a su antagonista es una constante que no le ha permitido avanzar. Me cuenta que puede irse en su viaje enteógeo a desiertos donde es atacado por demonios, al mejor estilo de San Antonio, o hasta termina en escenarios de la segunda guerra mundial enfrentando nazis de Luger en mano. Panteras y murciélagos lo asolan pero el continúa en pie de lucha sin ceder nunca un milímetro.

Lo que se revela en su testimonio es que gracias a la medicina enteógena ha podido traspasar las barreras del ego y se ha encontrado con su propia Sombra, la gran antagonista que nos muestra que aquello que tanto odiamos de los otros también nos habita. Esta persona, en su búsqueda de sí mismo, a través de los aprendizajes chamánicos, se ha empeñado en refinar aspectos como la rectitud, la humildad, la entrega, el servicio, etc. y los otros aspectos que no se ajustan a su ideal han sido rechazados y reprimidos, y con ello ha nutrido de hostilidad su Sombra, que lucha ahora por integrarse como parte de un todo que la requiere para ser unidad.

Todo ello lo está llevando a su fragmentación. Si entendiera que pueden unirse los opuestos dentro de sí mismo saldría de su atolladero. Si dejara de resistirse a estos aspectos y los viera como parte natural de todo ser humano se liberaría. Romper la cadena de repudio hacia las propias inclinaciones e instintos dejaría sin carga las explosiones de hostilidad que manifiesta interiormente. De lo contrario la batalla emergerá a través de un síntoma o un trastorno hasta por fin ser integrada luego de un penoso peregrinaje. Se debe aceptar la propia naturaleza en toda su complejidad. Mi amigo y maestro oaxaqueño, el Profe Pablo García, nos decía sobre la persecución de ideales: “uno nació hombre y morirá hombre”.

Asumir lo negado, vincularse con lo excluido, reconciliarse con lo rechazado, es la única salida. Nunca alcanzaremos salir del conflicto si nuestra búsqueda del bien se fundamenta en la derrota del mal. Este es el regalo que le muestra a mi amigo el remedio enteógeno.

sábado, 2 de mayo de 2009

Lo Pre-Personal vs. Lo Trans-Personal

Blogueando con Matías Méndez (http://enteogena.blogspot.com) sobre el blog “Una iluminación accidental” (http://centroluminoso.blogspot.com/2009/04/una-iluminacion-accidental.html) surgió la duda de si un evento como el vivido por esta científica puede considerarse un estado ampliado de conciencia en un nivel Trans-personal (más allá del yo), o por el contrario, solo es una pérdida momentánea de las barreras del yo pero en un nivel pre-personal (anterior al yo). Dónde esta la frontera que separa una experiencia regresiva de conciencia oceánica neonatal de un estado místico de fusión con el Todo. Una confusión que Wilber llama la falacia pre-trans.

Una experiencia regresiva Pre-Personal puede reconocerse por algunos rasgos; entre ellos están la lógica mágica con que la persona entiende ese momento el mundo (imaginería fantástica, amuletos, armas arcaicas u futuristas, ovnis, seres titánicos, etc.); o la activación de un estado preverbal temprano, con incapacidad para hablar, balbuceos, reflejo de succión, bloqueo sensorial del mundo exterior; disminución de la función cognitiva para la formación de conceptos y reconocimiento de objetos, símbolos, letras; distorsión alucinatoria del cuerpo y los sentidos; perdida de control de esfínter; conciencia oceánica, es decir, la no separación entre la persona y el afuera; entre algunas de las experiencias más comunes.

Por el contrario la experiencia Trans-Personal puede reconocerse en la fusión con el afuera (naturaleza, cosmos, Dios, etc) pero manteniendo un sentido de individualidad o la fusión sujeto-objeto (muy parecido a la conciencia oceánica) que conlleva posteriormente a una mayor integración social; la inefabilidad de la experiencia que va más allá del pensamiento discursivo; nóesis, es decir, aprehensión del conocimiento puro de forma directa; éxtasis divino o iluminativo, que posteriormente permite entender que la voluntad está sujeta a algo mayor que el propio ego; de plenitud física y psíquica; entre otras.

Las experiencias Trans-Personales o Cumbre, como Maslow las llamaba, pueden asociarse a un estado místico que “conduce a una transformación permanente de la psique hacia la totalidad, la salud y la autorrealización.” (Owens). La experiencia Trans genera una nueva visión tanto de sí mismo como de las relaciones con el otro, por lo que no se regresa a la neurosis anterior ni se refuerza, sino se cambia, se amplia, se integra, se fusiona, para un resultado transformador radical.

Wilber habla de las experiencias Trans diciendo: “Estas experiencias pueden proporcionar una sensación de sentido y objetivo a nuestra vida, pueden ayudarnos a superar crisis existenciales y despertar en nosotros una preocupación compasiva por la humanidad y el planeta. También evidencias la existencia de un amplio abanico de posibilidades humanas y nos sugieren que ciertas emociones, motivaciones, capacidades cognitivas y estados de conciencia pueden ser cultivados y refinados hasta grados mucho más elevados has lo ahora considerado normal (Wilber, 1994) .

En mi opinión todas las emergencias psico-espirituales, sean experimentadas como Pre o Trans son recursos con los que nuestra propia naturaleza se sirve para hacer un cambio en búsqueda de su transformación, según las capacidades de cada persona. Por otro lado y en mis experiencias he podido constatar como lo Pre y lo Trans va emergiendo, sin superponerse o traslaparse bajo una lógica superior que solo tiene sentido para sí misma. En ese orden todas son positivas y sanadoras si son bien integradas posteriormente.

(Imagen: Pintura del curandero peruano Pablo Amaringo).