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martes, 24 de febrero de 2009

La impecabilidad en la Sanación

La Sanación bajo el modelo de Bionergía Espiritual o terapia energética debe fundamentarse en un riguroso ejercicio personal, donde el practicante debe ser conciente de su propio cuidado como instrumento per se de trabajo.

Esto significa que el Terapeuta o Sanador, siendo canal de luz debe mantener una mirada constante consigo mismo, trabajando con aspectos no resueltos de su propia historia y atendiendo permanentemente sus dinámicas. Esta exploración permanente de sí mismo es algo fundamental, ya que debe reducirse al mínimo la vinculación con cualquier elemento ajeno a la labor misma durante la práctica.

Algunas de las distorsiones tácitas en la práctica puede verse cuando el Sanador pone la técnica por encima de sus habilidades intuitivas olvidando al consultante; una resonancia con las historias de sus consultantes; o preconcepciones, prejuicios y creencias sobre los conflictos de sus mismos pacientes, entre muchas otras.

Esta auto-examen nos brinda la premisa de que no se puede ser un puente efectivo para que el consultante alcance su equilibrio si previamente no se ha trabajado consigo mismo. Esto nos diferencia de otras prácticas donde la mirada se pone exclusivamente en el afuera, dando por sentado que la energía no necesita de un recipiente puro antes de su paso al consultante.

En la tradición chamánica mazateca antes mismo de que un aprendiz de Chotachine u hombre de conocimiento pueda ser admitido como un potencial heredero de un bastón de mando debe vivir la experiencia de mínimo 40 veladas con plantas de poder (hongos o Pastora), en una inmersión profunda con su propio ser antes de trabajar con otros. El reconocer cómo se desenvuelven las propias dinámicas le permitirá al aprendiz sensibilizarse con las ajenas.

Para terminar, quisiera agregar unos apartes del Conocimiento Silencioso de Carlos Castaneda, hablando de la impecabilidad:

“La impecabilidad es un estado constante de alerta. Un permanente estudio de sí mismo y de la situación. La impecabilidad es el mejor uso del nivel de energía de cada uno; requiere frugalidad, previsión, simplicidad, inocencia y sobretodo ausencia de imagen de sí.”

lunes, 29 de septiembre de 2008

La sanación energética explicada a incrédulos

Más allá de contextos esotéricos, tradiciones religiosas y doctrinas New Age por un lado y por otro, la crítica alópata que reduce todo a un efecto placebo, muchos terapeutas holísticos, practicantes de la sanación energética, se encuentran con el hecho de legitimar su labor ante un público muchas veces incrédulo ante el ejercicio de estas técnicas. Por ello, sin pretender pontificar y solo desde mi experiencia, quiero explicar la Sanación energética alejándome de cuestiones que impliquen creencias y afiliaciones, sino más bien como un fenómeno con una explicación.

¿Cómo se explica una Sanación Energética? Lo fundamental es entender la interrelación entre el terapeuta y su cliente. En el exacto momento que el paciente entra en el ámbito del terapeuta los dos comienzan a entablar un intercambio de información energética. Es decir, el hecho de definirse un sujeto como Sanador o Terapeuta y el otro como paciente o cliente en procura de equilibrio, propicia que cada una responda a un rol específico con funciones determinadas, que al vincularse se integran en un sistema.

El dialogo así, entre Sanador y Paciente, lleva a los dos a un estado de vinculación energética, es decir, el alineamiento entre el Sanador y el paciente permite que alcancen un estado combinado donde los dos funcionan como un Sistema Cerrado, cada uno cumpliendo una función. De allí la importancia de procesos empáticos que logren la vinculación entre los dos sujetos (Rapport).

La sanación se produce luego de que un sujeto, en este caso el Sanador, que tiene la condición más organizada y constante de energía compensa la del paciente, el cual vive un desequilibrio energético originado por los conflictos que vive o el desbalance orgánico que padece. La estabilidad energética de uno compensa la del otro dentro del Sistema Cerrado y así se logra la sanación o el equilibrio dinámico (similar a la homeostasis biológica) con sus efectos psicosomáticos. ¡Simple! ☺

La eficiencia de esta transferencia energética es proporcional a la coherencia energética del Sanador, de allí la importancia de alcanzar estados de atención concentrada o autonulificación en el momento del trabajo terapéutico, lejos de los monólogos del ego que nos llevan a interrumpir y contaminar el trabajo.

Es de este modo que podemos encontrarnos que la sola presencia de un Gurú o un Maestro Espiritual (sujetos con alta coherencia) generan estados de balance o hasta remisiones espontáneas imposibles de lograr por otras fuentes (Gurús como Amritanandamayi o Sai Baba dan fe de ello).

De otro lado este Sistema Cerrado Sanador + Paciente, permitirá la transferencia de información y el acceso a conocimientos no verbales de forma intuitiva (pueden llegar imágenes, sensaciones, recuerdos ajenos, etc.) algo normal en nuestro trabajo pero difícil de entender para los incrédulos.

Así, podemos explicar la Sanación, como un proceso de transferencia energética dentro de un Sistema Terapeuta + Paciente. La Coherencia energética de uno radiará sobre el otro lográndose así el equilibrio.