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viernes, 23 de octubre de 2009

Una psicoactiva búsqueda literaria



"Soy una parte de todo aquello que he encontrado en mi camino." Alfred Tennyson.


En mis primeros encuentros con las plantas de poder, donde las experiencias eran autodidactas y sin más guía que mi irresponsable curiosidad (¡qué bueno!), surgieron miles de preguntas, todas al servicio de mi pretenciosa necesidad por “entender” lo que vivía en mis inmersiones en el inconciente y más allá.


Eran los finales de los 80’s y comienzos de los 90’s, mi hambre intelectual me llevaba a devorar toda la información disponible acerca del tema, pero, la escasez de literatura en español, me limitaba. Ya leídos, me quería alejar de la contracultura (Aldous Huxley, Timothy Leary, Hunter Stockton Thompson, Ram Dass) y ya renegaba de la exaltación mítica de la figura de Carlos Castaneda.

Lo disponible se encontraba entre una visión antropológica cientificista, donde el consumo de plantas de poder era un arcaísmo de culturas protohistóricas y rezagadas (con un dominante racismo antropológico), o era la interpretación psicológica donde el chamán es solo un sujeto esquizoide.


Pero, por otro lado, pude poetizar con el testimonio de los “yonquis” confesos (William Burroughs, Allen Ginsberg, Jack Kerouac, Thomas De Quincey, Samuel Taylor Coleridge, Charles Baudelaire). La ilustración de Antonio Escohotado me reconcilió con muchos ámbitos y Ernst Jünger me dio la llave para filosofar sin miedos.


Luego el etnobotánico Terence McKenna y su libro El Manjar de los Dioses le dio otra dimensión al tema, sacándolo de la interpretación lógica (psicológica - sociológica – etnológica - antropológica) hasta abarcar la propia evolución de la conciencia.


Alejandro Jodorowski me rescató de la incredulidad, acercándome al tarot y a tomarme menos en serio. Así, pude llegar con menos afanes a Stanislav Grof y su mirada transpersonal que, a su vez, le quitó mis trabas a la compañía permanente e insuperable de C.G. Jung. No pasó mucho cuando me encontré con Abraham Maslow, Charles Tart, Ken Wilber, Fritz Perls, Wilhem Reich, John Pierrakos, Bert Hellinguer. Paralelamente, otra puerta se abrío con Gurdjieff, Sri Aurobindo y el budismo con D.T. Suzuki.


Veinte años después los testimonios no se agotan y sigo mis encuentros. Pero algo ha cambiado. Mi psicoactiva búsqueda literaria ya no tiene fuentes para comparar que no sea mi propio viaje. A todos los seres que leí, gracias sinceras. Faltan muchos por nombrar. Los honro por su valentía. Ahora, con humildad, empiezo a escribir mis propias páginas, mi propio camino, imposible sin todos ustedes que, desde su curiosidad, se atrevieron. Nos hermanamos en ese lugar. Hoy solo me queda repetir las palabras de Albert Schwaitzer: "Según vamos adquiriendo conocimiento, las cosas no se hacen más comprensibles, sino más misteriosas."


(Imagen: Máquina de escribir de Jack Kerouac, con la cual escribió el primer manuscrito de "En el Camino").


miércoles, 21 de octubre de 2009

De la servidumbre moderna



“Qué época tan terrible esta, en que unos idiotas conducen a unos ciegos”
William Shakespeare

La servidumbre moderna es una servidumbre voluntaria, consentida por esos esclavos que se arrastran por la faz de la tierra. Ellos mismos compran las mercancías que los esclavizan cada vez más. Ellos mismos procuran un trabajo cada vez más alienante que se les otorga si demuestran estar lo suficientemente amansados. Ellos mismos eligen los amos a los que deberán obedecer. Para que esta tragedia absurda pueda tener lugar, ha sido necesario despojar a esa clase de la conciencia de su explotación y de su alienación. He ahí la extraña modernidad de nuestra época. Al igual que los esclavos de la antigüedad, que los siervos de la Edad Media y que los obreros de las primeras revoluciones industriales, estamos hoy en día frente a una clase totalmente esclavizada, pero que no lo sabe o más bien no lo quiere saber. Ellos ignoran la rebelión, que debería ser la única reacción legitima de los explotados. Ellos aceptan sin discutir la vida lamentable que se planeó para ellos. La renuncia y la resignación son la fuente de su desgracia.

Este es el trailer del documental de Jean-François Brient sobre la servidumbre moderna y el sistema mercantil totalitario donde tod@s vivimos. Mas información y el documental en Http://delaservitudemoderne.org

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Incrédulos cuánticos


Niels Bohr, uno de los padres de la teoría cuántica, conoció, a un hombre que tenía colgada una herradura encima de la puerta de su casa. Bohr le preguntó:

—Eres supersticioso? ¿Crees de verdad que esta herradura te va a dar suerte?

—Por supuesto que no —repuso el hombre—. Pero parece que funciona aunque no le creamos.

Soltar para aprender


Un aprendiz se acerca a su anciano maestro, experto en Kendo, el arte marcial japones de la espada. El joven aprendiz le pregunta cuánto tiempo necesitaría para dominar la espada.

—Diez años —le dijo el maestro.

—¡Diez años! ¡Es demasiado! ¡Jamás podré esperar tanto! —protestó el aprendiz.

—Entonces, veinte años —le dijo el maestro.

jueves, 27 de agosto de 2009

De las heridas y los demonios que las cuidan


Aunque hagas cien nudos la cuerda sigue siendo la misma. Rumi


Cuando el maniqueísmo y la exaltación de los opuestos se convierte en fundamento de la práctica terapéutica, tomando el mismo terapeuta el sitio de salvador al servicio de la Luz (en mayúscula), se deja de lado la posibilidad de aceptar al consultante como un todo complejo y rebosante de contradicciones, donde cohabitan multitud de expresiones y devenires de forma natural.

La propuesta terapéutica debe honrar lo bueno y no tan bueno que hemos vivido, mirar con respeto las heridas y los demonios que las cuidan, y con ello permitir que se integren a la totalidad de nuestro ser.

Hay que buscar una solución constructiva que pueda, entre otras cosas, darle voz y voto a aquello contra lo que nos peleamos, por que allí está el secreto de la sanación. Lo que más tememos es lo que más anhelamos. Abrazar lo excluido y marginado de nuestra historia es reconciliarse consigo mismo. Lo demás es solo una guerra civil sin ganadores.

martes, 11 de agosto de 2009

Yo no creo. Yo sé.

Esta es la respuesta que dio Jung cuando le preguntaron si creía en Dios. Anexo un video con reflexiones magistrales del filósofo y profesor Enrique Eskenazi, hablando de psicología profunda, el creer versus saber, el deseo y la realidad, entendida esta última como la más grande de las metáforas.

(Agredecimientos a David Londoño pr compartirlo).





sábado, 27 de junio de 2009

Mal Viaje y Buen Viaje

El viaje enteógeno, ese mirarse para adentro a través de las plantas de poder e incluso algunos químicos sintéticos, le abre la puerta a nuestros contenidos inconcientes y permite cruzar las fronteras de lo transpersonal y numinoso que nos habita. Allí, el cuidado responsable de sí mismos garantiza que, aquello que guardamos en nuestras profundidades, tenga la mejor forma de expresarse, ya que el enteógeno solo es un recurso para contactar nuestra fauna abisal, la cual no ha sido domesticada por los controles de la razón. Es por ello que ese aventurarse más allá de los límites de nuestro ego tiene un costo. Muchos lo pagan gratamente como parte de su proceso personal, pero para otros es una amenaza al confort de su propia ceguera.

Al romper los candados, permitimos que se desplieguen y reacomoden los contenidos concientes e inconcientes que estaban pulsando en desequilibrio. Este es un fenómeno normal como parte natural correctiva de la dinámica interna. Cada psiconauta experimentará el proceso según lo que necesite para sí mismo, sea alcanzar estados de trascendencia, unidad y lucidez imposibles para la conciencia normal (Buen Viaje) o hasta el acomodo involuntario de heridas reprimidas o experiencias no integradas en la totalidad del ser (Mal Viaje). Bajo una mirada más amplia la crisis psicótica y el Mal Viaje, que pudiera experimentarse bajo los efectos del enteógeno, más que una distorsión patológica a la que hay que resistirse, solo es parte de una búsqueda de integración de las tendencias reprimidas que pesan y llevan al desequilibrio.

El reordenamiento de los contenidos internos es parte del viaje enteógeno. Si le quitamos la lectura maniquea del Buen Viaje y Mal Viaje, y nos permitimos, sin resistencias, trascender las angustias de la pérdida de control, podemos regresar más completos, menos fragmentados. Las plantas de poder o enteógenas son ante todo medicina para el alma, remedio para el ser.

martes, 9 de junio de 2009

Búsquedas y expectativas


Parafraseando un poema del escritor chino y filósofo taoista, Deng Ming-Dao, aprovecho para pasar revista a esos anhelos con que los buscadores de su propia verdad se llegan a topar. Espejismos y abalorios que confunden un camino que, muchos creen, termina en una plétora de plenitud y bendiciones. El camino solo es.



El genio de inteligencia superior no ha llegado.
La fuerza titánica no ha llegado.
Las visitas de los dioses no han llegado.
La liberación del cansancio no ha llegado.
El fin de las enojosas molestias no ha llegado.
La fama no ha llegado.
La ilimitada comprensión de los demás no ha llegado.
Los Poderes no han llegado.
La habilidad para curar espontáneamente no ha llegado.
El don de la profecía perfecta no ha llegado.
Ninguna de estas cosas han llegado,
Sin embargo, no puedo abandonar el camino del Espíritu.

Deng Ming-Dao

martes, 2 de junio de 2009

Tu biografía hace tu geografía

Sirviéndonos del paradigma de Caroline Myss “tu biografía hace tu biología”, podemos llevarla hasta decir que “tu biografía hace tu geografía”. Esta imagen nos ayuda a definir el trasegar chamánico como un recorrido vivo por los paisajes internos del inconsciente y su historia, territorio que nos vincula con todos, con todo y el Todo. Sólo al sumergirnos concientemente dentro de los fenómenos propios y/o los ajenos (como labor de servicio) nos es posible percibir su verdadera dimensión y su impacto en nuestra vida.

Esta naturaleza inaprensible del inconsciente nos impide hacer mapas definitivos para los territorios más profundos del alma pero podemos guiarnos a través de sus rasgos más accidentados. Allí los símbolos e imágenes arquetípicas nos permiten desenredar la madeja de cada alma en su búsqueda de sanación, integración y transformación. Guiándonos a través de estas señales podemos explorar los orígenes de cada padecimiento. Metáforas míticas que reflejan desde trastornos perinatales, traumas infantiles, experiencia no integradas, etc. o ya sus manifestaciones físicas somatizadas a través de desequilibrios orgánicos.

Cuando comenzamos a adentramos más en el inconsciente y logramos contactar alguno de sus habitantes, nos comunicamos con ellos, transmitimos sus mensajes o integramos armoniosamente al conjunto de la existencia, podemos vislumbrar que lo que pensábamos como un viaje interior es realmente una exploración a dimensiones superiores que nos trascienden, donde el conocimiento que nos es dado allí es manifestado muchas veces independientemente de lo que conocemos, somos y sabemos. Al entrar salimos y viceversa. Esto debe suponer un cambio en el concepto de lo que pensamos como el mundo interior, definido como un escenario dramático limitado a las neurosis personales.

Pero al seguir profundizando vemos que el inconsciente es mucho más que una puerta que comunica dos universos, que él nunca había separado nada, que somos seres inconcientes en la ilusión de una conciencia yoica y que las metáforas míticas se vivencian diriamente interior como exteriormente. El explorar los sustratos más profundos de lo que creemos que somos nos ayuda a entender que no hay ningún tipo de cortina divisoria entre los que llamamos el mundo interior subjetivo y exterior fenomenológico. Las correlaciones entre uno y otro todos los días definen nuestra mirada del mundo. Solo por nuestra afirmación en el ego hemos sabido separar lo que es y de lo que no. El Doctor Hofmann lo señala muy bien al explicar que bajo un estado místico la realidad se revela con otro aspecto mayor y “la frontera erigida por nuestro intelecto entre el yo y el mundo exterior se disuelve, y el espacio interior y exterior se funden entre sí”.

Lo importante es señalar que al sumergirnos en nuestro ser profundo y contactamos los ecosistemas abisales del reino transpersonal, emergemos sabiendo que en el universo la dimensión mítica y la real coexisten sin contradicciones, superponiéndose una a la otra sin que ni siquiera nos demos cuenta. Experimentar esto nos da una perspectiva más amplia de nuestra vida, haciendo de nuestra existencia un chamanizar constante.

martes, 26 de mayo de 2009

Neo-Chamanismo y simulación

Tengo graves discrepancias con el termino Neo-chamanismo. ¿Se puede rescatar la cosmovisión y las prácticas rituales de los pueblos originarios y re-situarse y reproducirse en contextos occidentales? No creo. Lo que saldrá de ello son reproducciones, copias, imitaciones lejanas del verdadero contenido del ritual, ya que el practicante es ajeno, no pertenece al cuerpo cultural de donde se extrae la técnica, no se comparte el campo de información de ese mundo, la mayoría de las veces ni siquiera se comparte el idioma. Es imposible que una persona, que no haya vivido inmersa en la cosmovisión particular de una cultura y tradición, pueda integrar todas las facetas del fenómeno. Sabrá la técnica ya que bien repetirá la receta del libro, pero el resultado será otro, no el original. El chamanismo no es de saberes (así se ve desde la visión positivista y cartesiana del tema, reduciéndolo bajo la mirada occidental) es de experiencias, de lo contrario se venderían ya hace rato títulos en la universidad.

Lo que abundan en cada esquina son falsas reproducciones de saberes ajenos, como si el leer un libro de chamanismo, vestirse a la manera indicada, colgarse el collar adecuado, comprarse una pipa ceremonial, tabaco y luego hacer un ritual a Wakan Tanka, siguiendo estrictamente la receta indicada, se pudiera experimentar lo que experimenta un Lakota. ¿Es posible? No creo. Se llegará a algo, sí, pero diferente, nunca al sentido original, ya que se está inmerso en otras significancias, otros campo de información y Memes. Sabiendo que las cargas del símbolo son puro contenido inconciente, tratar de integrarlas desde mi razón y conciencia es campo estéril. El significado de la cruz para un maya quiché es diferente para un católico. ¿Puedo sentir lo que él siente cuando la veo? No.

Se podrá aprender del mismísimo Don Juan Matus (personaje fundamental en el tema neo-chamánico) pero el resultado de las prácticas serán otros. Se obtendrá una reinterpretación con un resultado y sentido diferente. Por más que se repita las palabras precisas, con la genuflexión indicada, todo terminará en otra cosa y lugar. En ese reinterpretar se convierte en un falsear sin contenido. Distorsión irrespetuosa del verdadero ritual. Eso para mí es la pena de tanta hambre espiritual.

He visto que algunos “neo-chamanes” hacer cócteles de diferentes tradiciones y servirse, simultáneamente, de diferentes plantas enteogénicas (!) para su ritual de búsqueda de Dios. Ahí comienza el error ya que el chamanismo es una técnica experiencial, con fines prácticos (curación, consulta oracular, conciliación, etc.). Si alguien quiere buscar a Dios, “pues que vaya a la iglesia”, como decía María Sabina, hablando sobre los hippies que la perseguían en Oaxaca.

Para mí, ese enfoque desvirtúa groseramente el sentido original de la tradición, le quita su verdadero poder, por más que se reproduzca a pie de juntillas desde el manual. Un extranjero puede practicar el chamanismo como modelo de autoconocimiento pero nunca conectará con el sentido original del ritual. En la traducción se pierde, y cuando hablamos de palabras de poder se pierde ese mismo poder que se busca.

Hasta creo que es ofensivo para la tradición original creer que esta se puede “adquirir”. Repito, no es desde la razón que el chamanizar cobra sentido, es un hacer desde el ser, no desde la razón. Aunque el Neo-chamán se vaya de tour al amazonas peruano y se quede un par de meses haciendo dieta con el chamán Shipibo, no regresará chamán Shipibo. Te lo puedo asegurar.

Este artículo es comentario al blog del psicólogo Matías Méndez sobre el Sentido del Neo-Chamanismo (http://enteogena.blogspot.com/2009/05/el-sentido-del-neo-chamanismo.html).

martes, 12 de mayo de 2009

El miedo a la locura



La perdida de control, el desorden cerebral, la alteración cognitiva, la inmersión en los delirios (del latín delirare, que significaba para los agricultores romanos "desviado del surco recto"), cualquier cosa que amenace la norma y el salirse del sistema religioso-económico-cultural imperante, es tachado como demente. Si el comportamiento no es aceptado lo reducimos a enfermedad. Los poderes de turno demandan que la irracionalidad debe “eliminarse”. Dando a entender que cualquier fenómeno anormal es aberrante. Nos venden que nos cuidemos de cualquier cosa que lleva a la persona al borde de su razón, tanto que el mismo individuo ya no puede decidir qué hacer o dejar de hacer criminalizando la propia libertad de elegir, por ejemplo, el tomar un alucinógeno o un enteógeno (algo fundamental en las culturas originales para la estabilidad emocional dentro del marco social).

El nuevo tratado inquisitorial llamado DSM-IV (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), cada día cataloga y crea nuevos trastornos y enfermedades, dándole qué comer a miles de psiquiatras, investigadores clínicos y laboratorios, que por supuesto, ya tendrán su medicamento que regresará al perturbado al seno de sociedad. Para el filósofo francés Foucault los hospitales psiquiátricos, las prisiones, las escuelas y los centros de reclutamiento manejan el mismo lenguaje de poder coercitivo, criminalizando y excluyendo todo lo que no sea permitido, y donde unos pocos tienen el poder de excluir al individuo de la sociedad y determinar las condiciones de su admisión en ella.

Rescato los conceptos de antipsiquiatría el de que la enfermedad mental es una invención oportunista y opresiva de la sociedad. La familia y la sociedad, después de perturbar a ciertos sujetos, los declara enfermos y los reduce con el tratamiento. Se les tacha de peligrosos y los mantiene vigilados o confinados por la posibilidad de la autolesión o el intento de homicidio; si es así quisiera saber si hay más asesinos esquizofrénicos que normales.

Les dejo con un video de Terence McKenna, estudioso del chamanismo y de los estados alterados de conciencia. Antes de su muerte, en el 2000, McKenna fundó Botanical Dimensions, una organización sin ánimo de lucro dedicada a preservar plantas de tradición chamánica del Amazonas en Hawaii.

martes, 5 de mayo de 2009

Batallas en el desierto y ayahuasca


Lo que se resiste, persiste.

No os resistáis al mal... (Mateo 5:39).


Tengo a un amigo que cada semana toma ayahuasca como parte de sus aprendizajes siguiendo las enseñanzas de su Taita del Valle del Sibundoy, en el putumayo colombiano, ese bello lugar en el sur de Colombia que Richard E. Schultes sacó a la luz por sus plantas medicinales y saberes ancestrales.

En estos momentos está persona está pasando por un atascamiento en su proceso, el cual se evidencia en la reiterada aparición de escenas con un fondo común: la lucha de él contra personificaciones del mal, de lo negativo, de lo maligno. Los escenarios de batallas campales se repiten y su anhelo de aniquilar a su antagonista es una constante que no le ha permitido avanzar. Me cuenta que puede irse en su viaje enteógeo a desiertos donde es atacado por demonios, al mejor estilo de San Antonio, o hasta termina en escenarios de la segunda guerra mundial enfrentando nazis de Luger en mano. Panteras y murciélagos lo asolan pero el continúa en pie de lucha sin ceder nunca un milímetro.

Lo que se revela en su testimonio es que gracias a la medicina enteógena ha podido traspasar las barreras del ego y se ha encontrado con su propia Sombra, la gran antagonista que nos muestra que aquello que tanto odiamos de los otros también nos habita. Esta persona, en su búsqueda de sí mismo, a través de los aprendizajes chamánicos, se ha empeñado en refinar aspectos como la rectitud, la humildad, la entrega, el servicio, etc. y los otros aspectos que no se ajustan a su ideal han sido rechazados y reprimidos, y con ello ha nutrido de hostilidad su Sombra, que lucha ahora por integrarse como parte de un todo que la requiere para ser unidad.

Todo ello lo está llevando a su fragmentación. Si entendiera que pueden unirse los opuestos dentro de sí mismo saldría de su atolladero. Si dejara de resistirse a estos aspectos y los viera como parte natural de todo ser humano se liberaría. Romper la cadena de repudio hacia las propias inclinaciones e instintos dejaría sin carga las explosiones de hostilidad que manifiesta interiormente. De lo contrario la batalla emergerá a través de un síntoma o un trastorno hasta por fin ser integrada luego de un penoso peregrinaje. Se debe aceptar la propia naturaleza en toda su complejidad. Mi amigo y maestro oaxaqueño, el Profe Pablo García, nos decía sobre la persecución de ideales: “uno nació hombre y morirá hombre”.

Asumir lo negado, vincularse con lo excluido, reconciliarse con lo rechazado, es la única salida. Nunca alcanzaremos salir del conflicto si nuestra búsqueda del bien se fundamenta en la derrota del mal. Este es el regalo que le muestra a mi amigo el remedio enteógeno.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Madurando el dolor

Reconocer el dolor es una forma de llevarlo a su maduración. Nuestra sociedad ha montado todo un tinglado de técnicas y medicamentos para escapar del dolor, como si se tratará de un enemigo despreciable y el bienestar se fundamentara en su exclusión radical. Pero en condiciones donde los analgésicos ya no aportan a la reducción del dolor o antes mismo de pensar utilizarlos, se puede experimentar un cambio de mirada sobre el mismo.

Entendiendo el dolor como un proceso físico diferente al sufrimiento, que es la emoción resultante de ese dolor, debemos verlo como una expresión energética de nuestro ser que se manifiesta cuando se moviliza energía donde antes no se hacía. Lo podemos ver cuando hacemos ejercicio en extremo o forzamos nuestra mente en algo. Nuestro cuerpo nos reclamará atención. Este torrente de energía no tiene una cualidad positiva o negativa, simplemente es una señal de alerta que nos saca de nuestro discurso mental y nos arraiga en el presente, conectándonos concientemente con nuestro cuerpo.

Cuando nos resistirnos al dolor emerge el sufrimiento , pero si lo observamos concientemente el dolor se convierte en un mensajero que nos trae al presente, a nuestro cuerpo, ese lugar del cual siempre queremos evadir y solo disponer para el placer como única medida. Si quitamos nuestros barreras al dolor podemos verlo como realmente es, una expresión de nuestro ser buscando reclamar atención sobre algo. No solo sobre nuestro cuerpo, que sería una reducción al síntoma y reforzaríamos la creencia de que somos entes separados mente vs cuerpo, si no de algo más profundo. Es una llamada que hace nuestro Ser como última medida luego que cerramos las demás vías de comunicación. La pregunta sería ¿qué trata de decir mi Ser a través de mi cuerpo? Qué requiere ser escuchado y que antes estaba en la inconciencia? Debemos estar atentos y no simplemente cerrar oídos. De esta forma, mirando más allá del síntoma, podremos entender nuestro ser como una unidad mente-cuerpo-espíritu y estar conscientes a todos sus aspectos, hasta los que hemos aprendido a marginar.

lunes, 20 de octubre de 2008

Audi alteram partem (escucha la otra parte)

Últimamente he tenido un interesante comentarista de mi blog (Blogname: Bilioso de Vuelta 2.0). Sus viscerales críticas a los métodos de sanación y medicinas alternativas han traspasado la típica incredulidad newtoniana, las generalizaciones del reduccionismo y la división cartesiana cuerpo/mente, para revelar un encono emocional profundo.

Lo interesante (y que no deja de pasar de anecdótico sino fuera por la virulencia de sus comentarios, los cuales quité ya que no tienen nada de constructivo) es saber la razón qué lo motiva para continuar despotricando de la Sanación Holística? Qué hay detrás del subido tono de sus críticas a las terapias complementarias? Qué lo amenaza tanto de este tipo de alternativas terapéuticas?

A lo largo de mi carrera he visto como muchas personas refuerzan su propia identidad a punta de desaprobar al otro. Ante una imagen debilitada de sí mismos, el resentimiento se transfiere al Otro, juzgándolo negativamente y nutriéndose con ello de una falsa superioridad moral. Pero este detractor, como todos los anteriores, reflejan algo más… una petición de ayuda.

No es coincidencia que apuntale su artillería en un espacio de reflexión sobre medicina alternativa como este, detrás de ello hay un pedido, una búsqueda que no ha encontrado respuesta en otro lugar. Su reclamo a los que creen es la burla, la disminución, pero allí mismo está su necesidad.

Las formas de solicitar ayuda pueden disfrazarse bajo muchas máscaras. Las más evidentes se expresan a través de los síntomas de algún trastorno o desequilibrio físico, la exarcerbación de las respuestas emocionales, la manifestación de la violencia, el odio ciego, el resentimiento y hasta la ceguera espiritual ante la imposibilidad la contactar los aspectos menos duales de nuestra naturaleza. Lograr ver a través de este velo sin dejar que la turbiedad de las apariencias y los sentimientos nos engañen, contemplar sin ningún tipo de prejuicios al otro en su exacta magnitud, sin verlo como oponente y reconocer en él aspectos que también nos habitan, es un acto que nos conecta con nuestro ser esencial.

A mi fiel y enconado Bilioso (su nickname) lo invito a que más allá de posturas contemple que le detona tanta rabia, que hay detrás de ese angustioso llamado. Qué cosa le hace falta que pide a gritos en este espacio, por qué en este? Ser conciente de lo que en entrelíneas dicen sus insultos le abre la posibilidad de ampliar los horizontes y entender que sin rótulos su búsqueda es también la mía y viceversa. En esa trasparencia estamos en el mismo camino y lo mejor, somos uno.

(FOTO: Planta de Tabaco para hacer Pisiete o San Pedro, tabaco ceremonial mezclado con cal para la Velada Mazateca. Huatla de Jiménez, Oaxaca, México).

viernes, 19 de septiembre de 2008

La otra realidad

Quisiera compartir contigo una película (Zeitgeist) sobre "eso" que llaman realidad, sobre cómo nos manipulan, el poder detrás del poder y las programaciones. Una buena idea de como los aspectos sombríos de las cartas del Tarot del Emperador y el Papa confabulan para mantenernos en la ignorancia de nuestro verdadero poder.

En este link se puede ver la película con subtítulos en español. Ojala que todos pudiéramos verla en ese camino al despertar:


http://video.google.com/videoplay?docid=8883910961351786332

La dualidad es una ilusión. Estamos en permanente unidad.

Totalmente cierto, pero comprender el verdadero significado de tal concepto no se alcanza con el solo ejercicio mental. La pregunta es ¿verdaderamente entendemos esa aseveración en toda su extensión y la captamos en todos lo niveles de nuestra conciencia hasta que toda diferenciación desaparece? Este ejercicio significaría ver la realidad a través de una Conciencia Pura, intemporal, más allá de cualquier pensamiento o actividad mental.

Esta idea es la base del Taoísmo, Sufismo, Budismo (Chan, Zen, Vedanta), misticismo cristiano, pero todas coinciden en que su sentido va más allá de cualquier pensamiento o concepto, los trasciende, ya que de lo contrario sería un simple monólogo de nuestro propio ego (“la loca”). Pero es finalmente una experiencia y una experiencia que trasciende los límites racionales, las palabras, las definiciones, las creencias y solo es posible (en el caso del Zen) aproximarse racionalmente a sus linderos a través de paradojas (koans) que son finalmente trampas para la propia razón.

Todo es conciencia de unidad (advaita), todo las almas son una (atman), todo es uno (Brahman) pero el hecho es que debido a nuestra necia función mental de conceptualizar, que consiste en definir y para ello dividir en partes lo que no está dividido caemos en la trampa y no comprendemos el verdadero sentido de lo dicho, reduciéndolo a una definición sin profundidad. Si abandonamos el proceso de conceptualización y ya no nos identificamos con nada, la realidad de ser UNO se nos revela y experimentamos la No Dualidad.

Todo forma parte del uno, sujeto y objeto son uno, el que percibe y lo percibido son uno, no hay separación. Todo solo es… Para ello debemos trascender la creencia, borrar el pensamiento, para así borrar al pensador.

Por otro lado, ¿para qué hacemos algo si estamos ya en unidad? En ese sentido el dejar de hacer no estaría en función de la experiencia de la No Dualidad, sino en función de un razonamiento y eso sería darle poder a la razón que rija la propia vida, es convertirse en un creyente radical de los propios juegos mentales, es ser esclavo de las propias ilusiones. No se cree en la No Dualidad, se experimenta. Lo demás es palabras y ellas no nos pueden regir. Somos libres, SOMOS más allá de nuestras creencias. Hay un dicho budista: “si te encuentras con una idea del buda mátala”. Somos más y allí está el sagrado Misterio, si no, para que vivimos si finalmente vamos a morir.

Mata toda creencia, mata todo pensamiento, mata a Buda si te lo encuentras. Luego en silencio sonreiremos porque las palabras nunca bastarán.