miércoles, 21 de octubre de 2009

De la servidumbre moderna



“Qué época tan terrible esta, en que unos idiotas conducen a unos ciegos”
William Shakespeare

La servidumbre moderna es una servidumbre voluntaria, consentida por esos esclavos que se arrastran por la faz de la tierra. Ellos mismos compran las mercancías que los esclavizan cada vez más. Ellos mismos procuran un trabajo cada vez más alienante que se les otorga si demuestran estar lo suficientemente amansados. Ellos mismos eligen los amos a los que deberán obedecer. Para que esta tragedia absurda pueda tener lugar, ha sido necesario despojar a esa clase de la conciencia de su explotación y de su alienación. He ahí la extraña modernidad de nuestra época. Al igual que los esclavos de la antigüedad, que los siervos de la Edad Media y que los obreros de las primeras revoluciones industriales, estamos hoy en día frente a una clase totalmente esclavizada, pero que no lo sabe o más bien no lo quiere saber. Ellos ignoran la rebelión, que debería ser la única reacción legitima de los explotados. Ellos aceptan sin discutir la vida lamentable que se planeó para ellos. La renuncia y la resignación son la fuente de su desgracia.

Este es el trailer del documental de Jean-François Brient sobre la servidumbre moderna y el sistema mercantil totalitario donde tod@s vivimos. Mas información y el documental en Http://delaservitudemoderne.org

El altar del Chota-a tchi-née


Al respecto de la labor de intermediación que los “hombres de conocimiento” (Chotachiné, Chota Chiné, Xuta Chjine, Chota-a tchi-née) realizan en las veladas mazatecas quisiera detenerme en algunos aspectos, entre ellos, la importancia del altar en esa tradición.


Para el Chotachine, nombre genérico como los mazatecos llaman a sus terapeutas (persona con habilidades especiales obtenidas a través de la formación y de la experiencia, que en su labor, ofrece apoyo) originales de la Sierra Mazateca en Oaxaca, el altar es un elemento fundamental en la velada.


Su aspecto místico es esencial, ya que es la mesa espiritual que el Chotachiné recibe para su ejercicio, luego de su iniciación: la Ceremonia Especial de entrega de bastón de mando, donde es infundido de poder por los Chikones (Poderes tutelares de la región). Ella se debe plantear como una escenografía transpersonal que sirve al proceso que se iniciará con los hongos. Cada objeto allí puesto debe servir a la ceremonia en su totalidad, tanto en su aspecto utilitario como en el simbólico. Nada es accesorio, todo cumple una razón de ser dentro del conjunto del altar.


Para su armado se deberán colocar sobre una mesa imágenes de sanación, protección y bienestar, además de referencias gráficas a los Chikones, en especial a San Martín Caballero, imagen sincrética que representa al Señor de la Montaña, al “Huero”, el Chikón Nindó Tocosho. Otras imágenes que se pueden colocar son la Virgen de Guadalupe, San Miguel Arcángel, San Pedro y San Pablo, etc (según el trabajo a cometer).


Se agregan flores (dadas, preferentemente, por los asistentes), veladoras o velas de cera virgen (que se prenderán al comienzo de la velada y, encenderse, si alguna persona pasa por una crisis curativa); botellas de agua para la sed; mezcal, para dar de tomar en caso de que a algún participante se enfríe mucho y le baje la tensión arterial.


Como aspecto central estará la copalera, la cual trabajará el Chotachiné, y el piciete (San Pedro) o tabaco ceremonial, para abrir camino en las dificultades del viaje enteógeno. La copalera cumplirá la función de fuego central y, al mismo tiempo, ombligo del mundo por donde se cruzan los planos.


Se pone el altar en dirección Este, es decir, cuando el Chotachiné se sienta frente a él, debe mirar en dirección a dónde amanece. La dirección opuesta refiere a la brujería, en su inclinación con trabajar las fuerzas crepusculares, ubicadas en el Oeste, donde muere el día.


El Chotachiné estará siempre trabajando frente a su mesa espiritual: el altar. Los asistentes se ubicarán de igual forma. Los procesos transpersonales tendrán un ámbito individual, pero por otro lado, el Chotachiné, como guía y facilitador, ayudará desde el altar a cada participante como al mismo conjunto del grupo, el cual tiene una dinámica, un tono propio que se va desarrollando a lo largo de la ceremonia.


El altar en la velada mazateca es el lugar donde los Poderes se despliegan y la guía del Chotachiné toma lugar. De allí que no es simple decorado. Es eje del ritual.

jueves, 15 de octubre de 2009

Milton Erickson, abriendo la vieja nueva puerta

El modelo terapéutico de Milton Erickson sigue abriendo puertas a nuevas fórmulas y acercándose, paradójicamente, cada vez más a los usos y costumbres de los saberes chamánicos de otras culturas. Desde que su práctica dejó atrás las rotulaciones con que en su tiempo se delimitaban los territorios del Terapeuta vs. Consultante, abrió un nuevo horizonte para las intervenciones y tratamientos, cambiando las etiquetas que se dan al síntoma y el propio lugar del terapeuta dentro del proceso. Sus enseñanzas, aún siguen dando frutos, invitándonos a cruzar nuevos umbrales a la vez que nos regresan a las antiguas tradiciones.


Su modo de abordar cada caso, donde las generalizaciones y concepciones reduccionistas no tienen cabida y cada cual merece una estrategia propia y un acercamiento particular, no busca que sus consultantes comprendan la razón de sus dificultades personales; no hace interpretaciones, sabe que el lenguaje es el lugar del extravío y no permite que el consultante reflexione sobre sus propias palabras, como bien se practica en otros modelos; no explora ni profundiza las motivaciones, concientes o inconcientes, que en una persona habitan y que la impulsan a un determinado comportamiento. Todo un enfoque radicalmente nuevo y a la vez, se pierde en los anales de las tradiciones más antiguas.


Erickson reconoce que nuestra naturaleza está determinada por el inconciente y se aboca a trabajar directamente con él, sin buscar mediar o negociar con la conciencia. El uso reiterado de metáforas, anécdotas y artificios narrativos se convierte así en un recurso que impacta directamente sobre los contenidos inconcientes, generando respuestas rápidas, profundas y permanentes, que están al servicio del crecimiento del propio consultante.


Para Erickson las fantasías del propio consultante (que bajo algunos modelos tradicionales pueden ser calificadas como patológicas) son un terreno fértil donde puede construirse, por ello las usa y edifica sobre ellas (apoyado en el trance hipnótico), creando todo un tinglado que permite la expresión creativa del síntoma. Este aspecto se acerca a algunos técnicas chamánicas, donde se reconoce que el propio problema o alteración es, en sí mismo, la misma solución, permitiendo extraer la enseñanza contenida en éste.


De otro lado, la confianza que Erickson tenía en la capacidad de cada consultante para hacer un movimiento positivo, empodera de nuevo a la persona, dándole la certeza que él mismo trae consigo las herramientas y recursos para el cambio y el equilibrio. Este refuerzo de sí mismo es respaldado además, al quitársele el juicio al síntoma, hecho por el cual la persona es etiquetada negativamente, liberándola del discurso del padecimiento y el trastorno.


Como el dios Jano abrió un puerta, nueva solo para los ojos que no reconocen el potencial de los modelos no occidentales. Todo ello desde que dejó de pensar en cómo ayudar a la gente a darse cuenta de por qué hacían lo que hacían, y comenzó a pensar en cómo promover el cambio y con ello el regreso del equilibrio.


Los grandes aportes que Milton Erickson ha traído a las intervenciones y estrategias terapéuticas lo vinculan al chamanismo más de lo que se cree. Las proporciones de su trabajo y el impacto de su práctica aún está por verse. Con respeto debe reconocerse su mirada edificante, que da una bocanada de aire a los acercamientos del sistema sanitario, algunas veces ya obsoletos, y abre un nuevo horizonte en la relación Terapeuta + Consultante; siempre, con un profundo respeto hacia la dignidad de cada persona.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Lo que buscas es lo que encuentras



Cuando realizó una terapia de interferencias energéticas, donde en un estado de relajación profunda se lleva al consultante a contactar los habitantes de su inconciente, metáforas vivas de las dinámicas personales, las representaciones que emergen toman las máscaras de arquetipos como la Sombra, el Héroe Solar, el Niño Herido, etc. La terapia es similar a la Imaginería Activa junguiana. Prácticas similares, llevadas por personas prejuiciadas o determinadas bajo un sesgo religioso, pueden encasillar los contenidos que surgen como entidades independientes que hay que eliminar o exorcisar, restringiendo la posibilidad de una integración de lo no resuelto. El solo cambio de mirada sobre estos contenidos pueden determinar su destino y manifestación. Hace unos días me encontré con esta historia:

Según la tradición judía, un dibuk es un difunto que toma posesión parcial de un vivo y lo hostiga. Al constatar que estos hechos han casi desaparecido con los años, un judío preguntó al rabino Mendel de Kotzk:

—¿Por qué ya no se oye hablar de los dibuk?

—Porque hoy en día ya nadie sabe expulsarlo.


Incrédulos cuánticos


Niels Bohr, uno de los padres de la teoría cuántica, conoció, a un hombre que tenía colgada una herradura encima de la puerta de su casa. Bohr le preguntó:

—Eres supersticioso? ¿Crees de verdad que esta herradura te va a dar suerte?

—Por supuesto que no —repuso el hombre—. Pero parece que funciona aunque no le creamos.

Tres visiones



Se pueden definir tres posiciones frente a la vida a partir de una habitación oscura.

En una habitación oscura, un hombre busca algo. Es un científico.

En una habitación oscura, un hombre busca algo que no está allí. Es un filósofo.

En una habitación oscura, un hombre busca algo que no está allí y exclama: ¡Lo encontré!. Es un místico.

Soltar para aprender


Un aprendiz se acerca a su anciano maestro, experto en Kendo, el arte marcial japones de la espada. El joven aprendiz le pregunta cuánto tiempo necesitaría para dominar la espada.

—Diez años —le dijo el maestro.

—¡Diez años! ¡Es demasiado! ¡Jamás podré esperar tanto! —protestó el aprendiz.

—Entonces, veinte años —le dijo el maestro.

lunes, 31 de agosto de 2009

En las puertas del saber


2500 años después, la frase escrita en las puertas del Oráculo de Delfos sigue tan vigente como siempre. En este oráculo, templo consagrado al dios Apolo y reverenciado en el mundo griego como el lugar del ónfalos o centro del universo, buscadores de toda Grecia venían por respuestas, consultando allí a las Pitias o Pitonisas. Estoy seguro que 2500 años después está verdad seguirá inscrita en las puertas del saber humano:

Te advierto, quien quieras que fueres, ¡Oh! Tú que deseas sondear los arcanos de la naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el Tesoro de los Tesoros ¡Oh! Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el universo y a los Dioses.

viernes, 28 de agosto de 2009

Leer en caso de emergencia

Cuando somos emboscados por la incredulidad y nos jala la inercia reduccionista newtoniana, esa zona de confort de la racionalidad occidental, es siempre necesario tener a la mano palabras como las siguientes del filósofo y psicólogo científico William James, que vuelven a llevarnos a los cabales de una mente abierta, sin doctrinas cientificistas que ahoguen cualquier posibilidad de ver otro horizonte:

Nuestra conciencia normal despierta,
conciencia racional como nosotros la llamamos,
no es más que un tipo especial de conciencia,
mientras a su alrededor,
separadas de ella por la más transparente de las películas,
existen formas potenciales de conciencia completamente diferentes.

Las variedades de la experiencia religiosa
William James

jueves, 27 de agosto de 2009

De las heridas y los demonios que las cuidan


Aunque hagas cien nudos la cuerda sigue siendo la misma. Rumi


Cuando el maniqueísmo y la exaltación de los opuestos se convierte en fundamento de la práctica terapéutica, tomando el mismo terapeuta el sitio de salvador al servicio de la Luz (en mayúscula), se deja de lado la posibilidad de aceptar al consultante como un todo complejo y rebosante de contradicciones, donde cohabitan multitud de expresiones y devenires de forma natural.

La propuesta terapéutica debe honrar lo bueno y no tan bueno que hemos vivido, mirar con respeto las heridas y los demonios que las cuidan, y con ello permitir que se integren a la totalidad de nuestro ser.

Hay que buscar una solución constructiva que pueda, entre otras cosas, darle voz y voto a aquello contra lo que nos peleamos, por que allí está el secreto de la sanación. Lo que más tememos es lo que más anhelamos. Abrazar lo excluido y marginado de nuestra historia es reconciliarse consigo mismo. Lo demás es solo una guerra civil sin ganadores.